divendres, 3 de febrer de 2012

Elegir el nombre de nuestros hijos

Elegir el nombre de nuestros hijos es quizás una de las primeras decisiones, y de las más importantes, que hay que tomar durante el embarazo. El nombre es algo que va a acompañar a los niños el resto de su vida y por ello hay que valorar las tan diversas posibilidades que tenemos ante nosotros.

Existen muchas familias que a la hora de elegir el nombre de sus hijos se decantan por continuar las tradiciones familiares. Los nombres de los abuelos van traspasándose a medida que aumenta el árbol genealógico. Sin embargo, la mayoría de los padres se decantan por escoger un nombre diferente para sus pequeños. Es en este momento donde comienza la ardua tarea de elegir el nombre perfecto para ellos. Aquí os damos algunos consejos que podéis valorar en vuestras elecciones:

Llegar a un consenso.

Una de las primeras cosas que tenemos que tener en cuenta es que los progenitores se pongan de acuerdo. Es importante que ambos padres estén conformes y satisfechos con el nombre del bebé. Como ya hemos dicho, es una decisión que va a definir y acompañar a nuestros hijos y, por tanto, debemos ser responsables y estar seguros de que la elección es la adecuada.

Qué sensación despierta.
O lo que se suele decir de manera más coloquial, 'como suena'. Puede parecer irrelevante, pero es quizás lo que más repercute en la decisión final. Que 'suene bien', que nos entre por los oídos, que nos atraiga su sonido, en definitiva, que nos confirme que ese es el adecuado, que es el elegido. A primera vista parece algo utópico, pero es algo que los padres experimentan cuando creen tener el nombre perfecto.

Qué encaje con los apellidos.
La tradición en España, por ejemplo, es poner en primer lugar el apellido del padre. Actualmente existe la posibilidad de escoger cual va a ir en primer lugar e, incluso, en el caso de conflicto es el propio registro el que se encarga de tomar la decisión.

Sin embargo, lo ideal es que al escoger el nombre también se decida escoger el orden de los apellidos, para así poder combinarlos de la mejor manera. Así, si no queremos resultar repetitivos, podemos evitar que nuestros hijos lleven nombres como Fernando Fernández o Rodrigo Rodríguez.

Además, no solo es importante encajar con los apellidos, sino también valorar posibles apodos o diminutivos que se le puedan aplicar en un futuro al nombre de los niños, pues en casos extremos pueden despertar burlas y bromas que afecten a la personalidad o al ánimo del niño.

Investigar y estudiar posibilidades.
Si no tenemos en mente ningún nombre podemos acudir a distintas fuentes. Si lo que queremos para nuestros hijos es un nombre común, existen distintos tipos de registros que te indican cuales son los nombres más empleados. En España, por ejemplo, los nombres de niños más comunes son Pablo, Daniel, María y Paula

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